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Descargue GRATIS el libro “Encuentros de Poder y Guerra Espiritual” de David Powlison


Descargue GRATIS el libro “Encuentros de Poder y Guerra Espiritual” de David Powlison

D
esde hoy podrá descargar—sin costo alguno—el libro “Encuentros de Poder y Guerra Espiritual” del autor y conferencista, David Powlison. De una manera sencilla y práctica podrá aprender cómo opera el mundo de las tinieblas, de qué manera identificamos las fuerzas de maldad operando en la dimensión física y espirtiual y cómo se ministra liberación a quienes se encuentran bajo posesión o influencia demoníaca.

Este texto es apasionante y no puede dejar de leerlo. Se lo ofrecemos GRATIS para que lo descargue en su dispositivo electrónico móvil o computadora personal. CLIC AQUÍ PARA DESCARGAR…

Tomando los territorios en los que domina Satanás...

Tomando los territorios en los que domina Satanás...
Es en clamor a Dios, rindiéndonos a Su poder y reconociendo la autoridad de Cristo en nuestras vidas, como podemos tomar eficazmente los territorios en los que domina hoy el mundo de las tinieblas...

Fernando Alexis Jiménez
E
día que Aleyda y el grupo de evangelización de la iglesia se dieron a la tarea de tomarse el barrio con las Buenas Nuevas de Salvación, descubrieron qué significa enfrentar una oposición abierta. Dos días después de comenzar la distribución de tratados, arrojaron una gallina muerta, sin cabeza, junto a la puerta de su casa. No fue el único incidente; ocurrieron varios más. “Algo espeluznante; cualquiera se intimida—dijo una vecina--. Yo al menos no lo hubiera intentado de nuevo”.
La oración es el arma de poder con
la que los cristianos enfrentamos
el mundo de las tinieblas...
Algunos miembros del equipo comenzaron a enfermar, experimentando extrañas dolencias. “No puedo ir esta tarde”, explicó uno de ellos. Enfrentaba náuseas, fuertes dolores de cabeza y mareos.

La sucesión de incidentes sin explicación aparente se constituyeron en una enorme barrera para predicar el Evangelio en el enorme caserío de calles anchas y largas, como una noche en vela. 

--Creo que lo mejor es desistir, Aleyda—le insinuó el diácono Alberto a la joven, quien cabizbaja, siguió mostrando renuencia a renunciar--. Si se han presentado tantos inconvenientes, muchacha, lo mejor es que no insistas más. Quizá no es la voluntad de Dios--.

No fue la primera vez. Ocurrió tres veces más. Los jóvenes no sabían quiénes eran los causantes de las acciones intimidatorias, que además de aves muertas con sevicia, incluían bolsitas de tela con tierra de mal olor, monedas de centavo y hasta un escapulario.

Adoración a los demonios tras los ritos ocultos


Adoración a los demonios tras los ritos ocultos

Fernando Alexis Jiménez

P

El Señor Jesucristo nos
concede libertad de
toda atadura al mundo de
las tinieblas...
or más veintitrés años Lucía fue docente de una escuela secundaria en Popayán, una hermosa ciudad del sur de Colombia, con casas coloniales y una zona céntrica que evoca el pasado, por la arquitectura de calles, casas y monumentos.

Lo que desconocían las personas era su estrecha vinculación al ocultismo. Por otro maestro fue inducida en prácticas como sacrificio de animales, y en cierta ocasión y cuando se acercaba la semana santa que es tradicional en aquella capital, la muerte de un niño de solo meses.

Quedé horrorizada  al principio, pero debo admitir que me llamó la atención. Era algo nuevo. Estaba dispuesta a seguir haciéndolo”, relató en el diálogo que sostuve con ella hacer más de siete años.

Controle sus emociones negativas para ser libre de enfermedades


Controle sus emociones negativas para ser libre de enfermedades

Fernando Alexis Jiménez

C

uando Lucía se miró al espejo, descubrió nuevamente ese brote en la piel que tanto le preocupaba porque si algo deseaba, era lucir bien siempre.  Eran unas pequeñas escamas blancas que, inicialmente surgieron en sus cejas pero que—progresivamente y casi de manera imperceptible—se fueron extendiendo por sus pómulos.

Dios quiere traer sanidad a nuestro
mundo interior y ayudarnos
a emprender una nueva vida...
--Comprendo tu preocupación—le dijo el dermatólogo--. Tienes una piel muy hermosa, pero ya ves, estas vetas son producto de tus preocupaciones--.

Ella lo miró con desconcierto. –No creo… es decir, no encuentro relación con estos brotes--.

El galeno tomó su tiempo para explicarle la relación entre las preocupaciones y cargas emocionales y la enfermedad.

--Debes aprender a manejar tus situaciones cotidianas; de lo contrario, ningún medicamento te servirá…--, le explicó.

Esa recomendación, que ella no compartió al principio, resultó eficaz. Someter sus preocupaciones e incertidumbres en manos del Señor Jesús, fue un paso definitivo para la sanidad de la afección en la piel.

Recuerdo el caso de una joven mujer afectada por una extraña manifestación de artritis. Junto con mi esposa Lucero oramos varias veces por ella. Pasaba noches tranquilas, pero de nuevo la volvían a asaltar los dolores. La situación persistió por algún tiempo hasta que le pregunté si albergaba rencor hacia alguien. Sólo cuando admitió que odiaba a su yerno, y oramos para que Dios pusiera perdón en su corazón, fue sana totalmente.

La ciencia ha venido probando aquello que por siglos estuvo advertido en la Biblia: que las emociones negativas causan enfermedades.

Emociones negativas y enfermedades van de la mano

Las emociones negativas que tienen a controlarnos, están íntimamente ligadas a las enfermedades. El Centro de Enfermedades de Atlanta, en Estados Unidos, reveló recientemente que el 80% de las enfermedades como asma, artritis, úlceras, dolores de cabeza y problemas cardíacos, estaban asociados a sentimientos como tristeza, ansiedad, pesimismo, falta de perdón y estrés (Citado en informe de la Agencia AP. 29/03/2012).

El científico, Bruce Lipton, de la Universidad de Stanford, explicó que estados emocionales mal administrados causan una profunda afectación en nuestro organismo. Explica que: “…Si podemos eiminar o controlar nuestras emociones negativas, hay muchas posibilidades de que los problemas de salud se minimicen e incluso, que desaparezcan”(Revista Nueva.  Nro. 1276. Pg. 34. Colombia. 02/05/2012)

¿Qué se debe hacer? Los especialistas coinciden en asegurar que es necesario poner límites a las reacciones airadas, a sentimientos de soledad, al odio, la ansiedad y la tristeza, entre otras, avanzando hacia su pleno control con ayuda de Dios.

Desde la Universidad de Stanford se informó que “Las investigaciones han comprobado que una actitud positiva actúa sobre el sistema inmunológico, elevándolo, y trayendo mejoramiento de enfermos  con afecciones como cáncer, ya que al producirse una reducción en la ansiedad, las preocupaciones y la tristeza, el cuerpo está más dispuesto a enfrentar lo que le causa mal” (Revista Nueva.  Nro. 1276. Pg. 64. Colombia. 02/05/2012)

Es imperativo, entonces, someter la carga emocional que nos perjudica, en manos de Dios, como paso para recibir sanidad física y emocional.

Someta sus emociones en manos de Dios

Los seres humanos somos muy complejos. Lo que se anida en nuestro ser, ni nosotros mismos alcanzamos a dimensionarlo (Cf. Jeremías 17:9) Si bien es cierto la sicología ha logrado avances de mucha significación, quien conoce a plenitud nuestro mundo interior es Dios y es Él quien puede traer sanidad completa.

La Biblia enseña que todo aquello que guardamos, consciente o inconscientemente, debemos entregarlo en manos del Señor, quien nos permite superar hechos traumáticos o escenas que siguen latentes en nuestra mente y nos impiden avanzar: “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.”(Salmo 55:22)

Igualmente las Escrituras nos enseñan que, si consideramos que la desesperación nos agobia, que no podemos controlar nuestras emociones y que tal vez nos sentimos como en un callejón sin salida, es a nuestro amoroso Dios a quien debemos acudir “Porque satisfaré al alma cansada, y saciaré a toda alma entristecida.”(jeremías 31:25) La sicología es valiosa, sin duda, pero quien realmente trae sosiego y sana las heridas de nuestra existencia, es Dios mismo.

Una joven a quien visité en una clínica, tras un intento fallido de suicidio, compartía su angustia tras un aborto y dos relaciones sentimentales que habían terminado en fracaso. “Creo que me causaron mucho daño”, se lamentó. Examinamos las Escrituras, especialmente aquellas hermosas promesas de Dios Padre donde nos muestra los maravillosos planes que tiene para nosotros.

Finalmente le recordé que Aquél que podía sanar su vida, física y emocionalmente, era el Señor Jesús quien dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.”(Mateo 11:28)

No tiene sentido que sigamos arrastrando una pesada carga emocional cuando Dios quiere traernos sanidad y llevarnos a un disfrute de la existencia, a plenitud, dejando sepultado el ayer y mirando el presente de victoria y el futuro prometedor que se abre delante de nosotros.

No deje pasar este día sin entregar en manos de Jesucristo todo lo que le impide seguir adelante: dolor, tristeza, angustia, sensación de fracaso y aquello que nos lleva al estancamiento.

A propósito, ¿Ya recibió a Jesús como el Señor de su vida? No deje pasar esta, la más importante oportunidad de su existencia. Ábrale las puertas de su corazón. Su vida experimentará crecimiento personal y espiritual.

Si tiene alguna inquietud, por favor, no dude en escribirme a pastorfernandoalexis@gmail.com o llamarme a (0057)317-4913705.

© Fernando Alexis Jiménez

(C) Fernando Alexis Jiménez

Permita que sus hijos disfruten la niñez

Permita que sus hijos disfruten la niñez
Fernando Alexis Jiménez
S
e desconcentró y cerró los ojos con rabia. Raúl dejó a un lado el periódico, y se levantó del sofá, como impulsado por una fuerza interna indeterminada que lo llevó a abrir la ventana y gritar: “Dejen de hacer bulla que quiero concentrarme en la lectura”.

Es esencial que dejemos a los niños
disfrutar de su período de niñez
Un silencio que se podía palpar, invadió la casa. Rebeca en la cocina también cerró los ojos por un instante, pero con angustia. “Que mi marido esté en casa se convierte en un problema”, murmuró. Así era siempre, le incomodaban los niños jugando en el patio.

Minutos después los chicos estaban sentados en un banco de madera, viendo a lo lejos a otros muchachos jugar alegremente, mientras sus padres los veían sonrientes, pendientes de ellos.

Esa imagen, que permaneció por mucho tiempo en la memoria de Raúl, le llevó a cambiar su actitud. No podía seguir así, razonó, porque iba a frustrar a sus pequeños que repetía una y otra vez, era la razón de su vida y esfuerzos… Ese fue el principio del cambio que tanto anhelaba su familia…

Clame hoy a Dios por ese milagro...

Clame hoy a Dios por ese milagro…

Fernando Alexis Jiménez

S
onia se asomaba todos los sábados en la mañana, presa de la curiosidad que le despertaban los centenares de peregrinos que recorrían de rodillas la plazoleta adoquinada, hasta la basílica en la que se honraba la imagen del que pretendía ser el “Señor de los milagros”.
Si tan solo nos atrevemos
a creer, Dios hará posible
lo imposible...
Los milagros ocurrirán...
Muchos de ellos venían desde muy lejos, habían cubierto a pie la enorme distancia que los separaba de Guadalajara de Buga y llevaban ofrendas que entregaban en el altar, después de lastimar sus coyunturas con el piso duro de tierra cocida. Invariablemente pedían la intervención de Dios. Regresaban a sus casas, tiempo después, bajo el convencimiento de que algo especial ocurriría. Pero nada pasaba. Todo seguía igual.

Sonia los veía una y otra vez. Anhelaba gritarles—desde cuando era niña—que no perdieran el tiempo. Sin embargo sabía que dejarse arrastrar por los impulsos, acarrearía un tremendo castigo de sus padres, devotos católicos que no faltaban a misa de domingo.

Aprovechando la ausencia de ellos, iba donde la vecina evangélica. Nadie en el barrio le hablaba. La calificaban de hereje. Y de haber estado en vigencia la inquisición, seguramente habrían preparado de buen gusto una pira de leña para quemarla en medio del parque.

¿Ahogado por las deudas?

¿Ahogado por las deudas?
Ps. Fernando Alexis Jiménez

E
l día que la joven representante de un banco nacional le entregó su tarjeta de crédito, Alberto pasó media hora apreciándola: de frente, en la parte posterior, arriba, abajo, a contraluz para verificar la validez del holograma, los nombres y apellidos, documento de identidad, fecha de vencimiento… Todo.
Pídale a Dios sabiduría y no
permita que las deudas
lo ahoguen...
Sus ojos brillaban con la misma luz de quien ha encontrado un tesoro en el rincón más apartado de la selva; de quien comprueba en la televisión que acaba de ganarse la lotería y con la misma expectante mirada de la persona que en las últimas, a fin de mes y cuando se encuentra desesperado esperando su quincena, descubre en el cajero automático que aún le quedan algunos pesos.
--Esta es mi entrada a un mejor nivel de vida—le dijo orgulloso a un compañero de oficina, que no comprendía la euforia que desbordaba por sus poros. --Ya verás cuando Claudia la vea. Se volverá loca de la alegría—anunció.
Su esposa no prestó mayor atención cuando lo vio en la noche, después de la cena, blandiendo el documento plástico con la misma pasión febril, de José Arcadio Buendía, uno de los personajes de la novela "Cien Años de Soledad" del Nobel Gabriel García Márquez, cuando relatan que anunció a su familia que la tierra era redonda.

¿Cómo manejar bien su economía?

¿Cómo manejar bien su economía?

Fernando Alexis Jiménez

C
uando hurgó sus bolsillos—primero con curiosidad y luego con desesperación--, Roberto descubrió que apenas tenía unas monedas, y luego se dirigió, febril, hacia el interior de su billetera en la que únicamente encontró los documentos de identidad y unas cuantas tarjetas de presentación. "Dios mío, otra vez me quedé sin dinero", murmuró.

Llevaba varios meses en la misma situación. Un ciclo que parecía interminable. Su fuerza de voluntad se mantenía firme en un trayecto no mayor de doscientos metros: desde que salía del banco, después de cobrar su quincena, hasta que pasaba frente a la vitrina de un almacén, una librería, un restaurante o una venta de "saldos".

Obtenía cosas que no necesitaba, simplemente porque tenían un rótulo de colores que decía: "Rebajas". Muchas veces se encontró echando la basura aquello que cuatro meses antes parecía novedoso y que descubrió, no tenía mucha utilidad en su hogar.

Siete principios para vencer la ira

Siete principios para vencer la ira

Fernando Alexis Jiménez

E

n su enojo, Raquel lanzó el teléfono celular contra la pared. El impacto destruyó en mil fragmentos el aparato que se desperdigó en toda la habitación y minutos después sería el más vivo testimonio de las consecuencias desatadas por la ira de la joven mujer.

No puedo contenerme. Cuando me lleno de ira, es como si mi mente se nublara—le explicó a una amiga, horas después del incidente.

Las dos rememoraron el incidente, repasando segundo a segundo, lo que había ocurrido. Su profunda rabia, que la dominó por completo, comenzó cuando llegaron las dos de la tarde y Juan Carlos—su esposo—no la había llamado.

No puedo concebir que no se tome siquiera aun minuto para hablar conmigo—se justificó–. Imagínate, Laura: me salió con el cuento de que había estado trabajando en una junta de selección y calidad en su empresa.—

¿Ha pensado renunciar al ministerio?...

¿Ha pensado renunciar al ministerio?...
Fernando Alexis Jiménez

"

Si ha pensado renunciar al
ministerio pastoral, es hora
de que tome un tiempo, reflexione
bien y vaya al Señor Jesús en
oración antes de
tomar cualquier
determinación...
¡Los hombres y mujeres de Dios no renuncian a su llamado jamás!". Aquellas palabras le cayeron como un baldado de agua fría. Las escuchó el domingo en la mañana, durante el primer sermón. Justo ese día, cuando pensaba pasar su carta de dimisión. ¡Y no era para menos! El hogar con problemas: su esposa se quejaba de que no la tenía en cuenta, y sus hijos cada día se mostraban más apáticos.

Desde que Raúl había asumido como presidente del Comité de Servidores, las críticas en su contra se multiplicaron. Unos decían que ese no era un ministerio para él, otros opinaban que sus pautas de trabajo eran erradas y ventilaban comentarios sobre la superioridad de su antecesor. Varios voluntarios dejaron de asistir a las reuniones. Aunque él intentaba mejorar de muchas maneras, e incluso ignorar los comentarios malintencionados, cada nuevo esfuerzo parecía atizar el fuego y se volvía en su contra como un boomerang.

Para completar el oscuro panorama, su vida devocional iba de mal en peor. Primero clamó a Dios con angustia, luego dejó de hacerlo. Para ser sincero, ya no quería siquiera orar, y en cuanto a leer la Biblia, hacía días que el separador de páginas continuaba en el mismo pasaje escritural.

"No tengo ganas de nada, salvo de salir corriendo no sé a dónde, pero correr. No aguanto más", se repetía una y otra vez con evidente desespero. Incluso la relación con sus compañeros de trabajo se tornó tirante y amenazaba con deteriorarse progresivamente.

Transforme esa naturaleza de maldad

Transforme esa naturaleza de maldad

Fernando Alexis Jiménez

Sólo Dios tiene el poder
para transformar nuestra naturaleza de
maldad y llevarnos a una vida plena...
¡Por supuesto que lo embargó la indignación! Imagínese si no: Ser asaltado apenas comenzaba la jornada. No era para menos. El muchacho arrebató unos papeles que llevaba en la mano y que se desperdigaron por el piso. Cuando iba a recogerlos, aprovechó el descuido para sustraerle la billetera y emprendió veloz huida.

Mil pensamientos pasaron por su mente en la fracción de segundos que tomó conciencia de lo ocurrido. ¿Recoger los documentos?¿Ir en búsqueda del adolescente que se alejaba a grandes marchas?¿Y si regresaba con espíritu vengativo para herirlo?¿Y si lograba capturarlo?.

Un impulso irracional lo llevó a emprender también la carrera. Lo hizo con fuerza, poniendo todo su corazón en cada paso. Cada metro recorrido lo acercaba al joven delincuente que corría delante.

Algunos curiosos se sumaron a la persecución. No estaba solo. Y ese descubrimiento lo alentó a seguir su curso. Por fin lo agarraron, dos cuadras arriba. Lo vio con los ojos angustiados de quien no sabe qué pasará en adelante. Levantó el brazo. Deseaba propinarle todos los golpes que le permitieran sus fuerzas. Alguien lo animó para que lo hiciera: “Es la única forma de detener a estos ladrones

Pero esos ojos, cuya mirada jamás olvidará, lo llevaron a comprender que no era obrando con maldad y bajo un espíritu de venganza como se resolvían las cosas. Recuperó la cartera y lo entregó a un agente de la policía. Aun cuando su mayor deseo era herirlo, no se dejó arrastrar por las emociones incontroladas.

Una naturaleza que nos persigue

Todos los cristianos enfrentamos las secuelas de una vida pasada, en la que la venganza y el tomar justicia por mano propia, eran las reacciones apenas previsibles frente a cualquier provocación.

No obstante, cuando meditamos en nuestra nueva condición de creyentes, redimidos por la obra redentora de Cristo, comprendemos que no podemos seguir obrando igual. Somos nuevas criaturas.

A este elemento fundamental se refirió el apóstol cuando escribió: “Hermanos, no piensen como niños. Sin embargo en cuanto a la maldad, sean inocentes como bebés; y en su modo de pensar, sean adultos y maduros” (1 Corintios 14:20. La palabra de Dios para todos).

Es probable que haya descubierto en su ser fallas que son producto de su vieja naturaleza. Descubrirlo es importante. Ahora resta que –con ayuda del Señor Jesucristo—proceda a corregir aquellos aspectos que usted sabe, no honran ni glorifican a Dios.

Es tiempo de cambiar

Con ayuda de Dios podemos cambiar. Nada determina que la ira sea el comportamiento que gobierne nuestros pensamientos y acciones. Es posible, no en nuestras fuerzas sino en las del Señor.

El paso más grande para avanzar hacia la victoria en nuestro comportamiento radica en recibir a Jesucristo como Señor y Salvador de nuestras vidas. Puede hacerlo ahora mismo, con solo decirle: “Señor Jesucristo, reconozco que he pecado. Gracias por darme la victoria sobre el la ira descontrolada mediante la fuerza de tu Espíritu Santo. Gracias por morir en la cruz por mis pecados y abrirme las puertas a una nueva vida. Hoy te recibo en mi corazón como su único y suficiente Salvador. Haz de mi la persona que tú quieres que yo sea. Inscríbeme en el Libro de la Vida. Amén”

Si hizo esta oración, lo felicito. Su existencia será renovada. Comienza hoy un nuevo capítulo en su existencia. Ahora tengo tres recomendaciones:

1. Lea la Biblia. Es un libro maravilloso en el que aprenderá principios que le llevarán al crecimiento personal y espiritual

2. Ore cada día. Orar es hablar con Dios. Nos permite tener intimidad con Él.

3. Comience a congregarse en una iglesia cristiana.

Si tiene alguna inquietud, por favor, no deje de escribirme ahora mismo a pastorfernandoalexis@hotmail.com o llamarme al (0057)317-4913705.

© Fernando Alexis Jiménez

Nuestros hechos hablan más que nuestras palabras

 
Nuestros hechos hablan más que nuestras palabras

Por Fernando Alexis Jiménez

L

a queja vino de los vecinos. No soportaban un día más los malos tratos del hombre hacia su esposa y sus hijos. Vociferaba, tiraba objetos de la casa y en varias ocasiones salió a la calle dando un tremendo portazo. Pero inmediatamente cruzaba el umbral, era como si experimentara una transformación. Sonreía a quienes lo miraban y salía rumbo al parqueadero de autobuses como si nada hubiese ocurrido.
¿Cuánto tiempo pasó antes de que las gentes advirtieran a sus superiores sobre las actuaciones de este hombre? Dos meses, tal vez tres. No podían concebir que alguien a quien oían hablar maravillas de Jesucristo, pregonar el amor y anunciar el pronto regreso del Señor por su pueblo, fuera el mismo que en raptos de ira, protagonizaba escándalos que se escuchaban por toda la cuadra.

El predicador enseña más con el ejemplo que con sus palabras…


Cuando entraba en esos períodos de crisis, producto de la rabia, no medía sus palabras. Simplemente actuaba. ¡Qué diferente del hombre que todos los días salía con la Biblia bajo el brazo!....¡Era el co-pastor de la iglesia más cercana!.
Un enorme daño a la iglesia
Cuando los cristianos no somos coherentes con aquello que predicamos, el daño que generamos hacia la iglesia y en particular, la proclamación del evangelio transformador de Jesucristo es enorme.
Lo que decimos debe ser lo que hayamos tornado práctico en nuestras vidas. De lo contrario seremos únicamente buenos “conferencistas”. La Palabra de Dios primero debe impactar nuestra vida antes que la proclamemos desde un púlpito.

Enfrentando victoriosamente el mundo de las tinieblas

Enfrentando victoriosamente el mundo de las tinieblas

Infinidad de esfuerzos orientados a evangelizar, demandan primero la toma de territorios donde gobierna el mundo de las tinieblas. Lo hacemos en oración y ayuno.

Fernando Alexis Jiménez
E
n “pueblo de lata” se concentraban todos los prostíbulos, lugares de consumo de droga, consultorios de hechicería, templos espiritistas, bares, billares y casinos. “Una segunda Nueva York o quizá Hong Kong porque la gente pasaba en vela bebiendo, jugando o en una vida desenfrenada”, relató María Ortega quien tiempo después sería líder en una iglesia cristiana.       
Es tiempo de recuperar para Dios
los territorios que hoy gobierna
el mundo de las tinieblas a raíz
del pecado del género humano...
En Jesucristo tenemos asegurada la victoria...
--Fin de semana que no había muertos, eran fines de semana aburridos—intervino Camilo, su esposo, para complementar la información--: Las peleas eran pan de cada día; las separaciones de los matrimonios se daban constantemente, la violencia en los hogares parecía una oleada y las grescas en la calle se daban por motivos incluso triviales--. Él es un carpintero con más de veinte años de radicación en aquél sector de los extramuros de ciudad de México.

--El problema fue cuando llegaron a repartir folletitos con el Evangelio—repuso María, quien se atribuye el haber sido la primera persona que sacó corriendo del sector a los evangélicos lanzándoles piedras. El susto para ellos fue tan tremendo, que se alejaron a toda carrera de la sucesión de ranchos de madera, lata y cartón, dejando tras de sí un reguero de Biblias, folletos, un megáfono y hasta un bolso de mujer en el que se encontraron unos cuantos pesos, el retrato de un niño y un labial barato.

¿Pueden los cristianos tener demonios?

¿Pueden los cristianos tener demonios?

Fernando Alexis Jiménez
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R
osario no podía conservar la paz. La inmensa habitación, impecable, con unos cuantos muebles, libros sobre una cómoda junto a la cama y un computador moderno, se le convirtió en un infierno.

Llevaba al menos tres semanas sin poder conciliar el sueño. Pensamientos terribles la atormentaban. Incluso, en dos ocasiones en ese breve tiempo, tuvo la tentación de quitarse la vida. Ideó muchas formas de cómo hacerlo.

Era cristiana, pero aun cuando intentaba leer la Biblia, experimentaba una inexplicable pesadez. ‘‘Las palabras parecen confundirse. Por mucho que lo intento, no puedo concentrarme ’’, se quejaba.

PROMESA BÍBLICA PARA HOY

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