.

Principales ArtículosSuscríbase y reciba los Devocionales en su correo electrónico

¿Ahogado por las deudas?

¿Ahogado por las deudas?
Ps. Fernando Alexis Jiménez

E
l día que la joven representante de un banco nacional le entregó su tarjeta de crédito, Alberto pasó media hora apreciándola: de frente, en la parte posterior, arriba, abajo, a contraluz para verificar la validez del holograma, los nombres y apellidos, documento de identidad, fecha de vencimiento… Todo.
Pídale a Dios sabiduría y no
permita que las deudas
lo ahoguen...
Sus ojos brillaban con la misma luz de quien ha encontrado un tesoro en el rincón más apartado de la selva; de quien comprueba en la televisión que acaba de ganarse la lotería y con la misma expectante mirada de la persona que en las últimas, a fin de mes y cuando se encuentra desesperado esperando su quincena, descubre en el cajero automático que aún le quedan algunos pesos.
--Esta es mi entrada a un mejor nivel de vida—le dijo orgulloso a un compañero de oficina, que no comprendía la euforia que desbordaba por sus poros. --Ya verás cuando Claudia la vea. Se volverá loca de la alegría—anunció.
Su esposa no prestó mayor atención cuando lo vio en la noche, después de la cena, blandiendo el documento plástico con la misma pasión febril, de José Arcadio Buendía, uno de los personajes de la novela "Cien Años de Soledad" del Nobel Gabriel García Márquez, cuando relatan que anunció a su familia que la tierra era redonda.

¿Cómo manejar bien su economía?

¿Cómo manejar bien su economía?

Fernando Alexis Jiménez

C
uando hurgó sus bolsillos—primero con curiosidad y luego con desesperación--, Roberto descubrió que apenas tenía unas monedas, y luego se dirigió, febril, hacia el interior de su billetera en la que únicamente encontró los documentos de identidad y unas cuantas tarjetas de presentación. "Dios mío, otra vez me quedé sin dinero", murmuró.

Llevaba varios meses en la misma situación. Un ciclo que parecía interminable. Su fuerza de voluntad se mantenía firme en un trayecto no mayor de doscientos metros: desde que salía del banco, después de cobrar su quincena, hasta que pasaba frente a la vitrina de un almacén, una librería, un restaurante o una venta de "saldos".

Obtenía cosas que no necesitaba, simplemente porque tenían un rótulo de colores que decía: "Rebajas". Muchas veces se encontró echando la basura aquello que cuatro meses antes parecía novedoso y que descubrió, no tenía mucha utilidad en su hogar.

PROMESA BÍBLICA PARA HOY

ESTUDIOS FAMILIARES MÁS LEÍDOS

 
Soporte Técnico: Guerra Espiritual | Estudios Bíblicos | Bosquejos para Sermones
Copyright © 2013. ALTAR FAMILIAR - Por Fernando Alexis Jiménez - Todos los Derechos Reservados
Plantilla creada por Diseñadores Published by Mas Template
Con la Tecnología de Blogger