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Avanzar hacia las pequeñas y grandes metas


¿Hemos renunciado a nuestros sueños?


1. Lectura Bíblica: Romanos 12:1, 2

2. Meditación familiar:

El día que Bryne Ganey, residente en Moncks Corner, Estado de Carolina del Sur, se miró al espejo muy lentamente—como quien quiere tomar conciencia de que la realidad de cuanto refleja ese cristal—no puedo menos que concluir que había cruzado la frontera. Estaba pesando 261 kilogramos.
Todo comenzó cuando literalmente se desenfrenó al consumir comidas rápidas para aprovechar al máximo su horario de trabajo. Se saltaba el desayuno, consumía cuanto vendían en la calle, no dejaba por nada del mundo la pizza como ‘‘postre’’ que pasaba con una bebida gaseosa de 3.5 litros.

Ejemplo que perdura en el tiempo


¿Estamod dando buen ejemplo a nuestros hijos?



1. Lectura Bíblica: Deuteronomio 6:6, 7

2. Meditación familiar:

Recuerdo el cas de un joven a quien le agredió un compañero en la universidad. Realmente una situación complicada, porque quien recibió la agresión era fornido. El agresor, en cambio, bastante débil. No obstante, el ofendido no reaccionó a pesar de la gravedad de los golpes.
“¿Qué te llevo a guardar la calma?”, le pregunté admirado. “El ejemplo que recibí de mis padres”, me respondió. Una tremenda enseñanza. 

Principios y valores que comienzan por casa



Usted y yo marcamos huellas que siguen nuestros hijos

1. Lectura Bíblica: Proverbios 22:6

2. Meditación familiar:

No robar. Dos palabras que se quedaron grabadas para siempre en su corazón. Las repetía su padre cuando llegaba cansado, muy tarde en la noche, después de una ardua jornada en la bodega de medicamentos en la que había invertido buena parte de su vida. No robar. Él había sido tentado muchas veces para sacar ventajas de los inventarios, pero permanecía fiel a ese principio.
‘‘Aun cuando me despidan de mi trabajo, no dejaré de ser honesto’’, repetía como un disco rayado, rumiando en su propia convicción, como si quisiera reafirmarse en ella una y otra vez cuando venía la tentación de fallar.

Presentándonos a Dios en oración


Dios nos escucha si nos Presentamos ante Él


1. Lectura Bíblica: Salmo 139:23, 24; Salmo 51:2;

2. Meditación familiar:

Si algo caracteriza las oraciones de un cristiano, es el poder que desencadenan. Tocan el corazón de Dios, la fuente de todo poder, y lo posible se hace imposible. ¿Lo ha pensado así?
Una mujer me escribió desde ciudad de México. Su esposo andaba de “correrías” con otra mujer. Ella estaba literalmente desecha, porque todos sus sueños de un hogar estable, con hijos y hasta nietos, parecía estar al borde del abismo. “No sé qué hacer”, me decía al final del correo electrónico.
Mi respuesta estuvo orientada a decirle que reñir con su esposo no daría resultado. Que el verdadero camino estaba en buscar a Dios que diera la batalla por ella. Que en sus fuerzas no haría más que empeorar las cosas. Oró y el Señor respondió. Comprobó el poder de la oración.

Secretos que desencadenan el poder de Dios


Conozca secretos para una oración eficaz


1. Lectura Bíblica: Hechos 12:1-12

2. Meditación familiar:

Todos anhelamos que al orar se desencadene el poder divino, aquél poder que hace posible lo imposible, que rompe todo esquema, que no se sujeta a ninguna lógica y que nos lleva a caminar en la dimensión sobrenatural.
Si le buscamos de corazón, con sinceridad, rindiendo nuestro corazón, Dios responde. Es aquí donde cabe recordar de nuevo las sabias palabras del evangelista, Reuben Archer Torrey: “La oración que tiene poder es la oración que se ofrece a Dios. Muchas de las oraciones tanto públicas como privadas, no se dirigen a Dios. Para que una oración sea dirigida realmente hacia Dios, debe haber un acercamiento consciente a Él cuando oramos; debemos tener un concepto vívido y definido de que Dios está inclinado con su oído escuchándonos mientras oramos.”(R.A. Torrey. “Cómo orar”. Editorial Peniel. Buenos Aires, Argentina. 2006. Pg. 28)
Dios está ahí, cuando doblamos rodilla en Su Presencia. Nos escucha. Desea responder a nuestro clamor. Basta que las oraciones reconozcan que Él es quien lo puede todo, y que en nuestras fuerzas, siempre llegamos a un callejón sin salida, donde difícilmente podemos cambiar humanamente lo que sólo desde la dimensión espiritual—aquella donde encontramos a Dios—puede producirse.

Certeza de que Dios responde a nuestras oraciones


Dios atiende nuestras oraciones y responde con poder


1. Lectura Bíblica: Lucas 11:9, 10

2. Meditación familiar:

Si algo caracterizó a los creyentes del primer siglo—y nos debe caracterizar hoy—es la convicción de que Dios responde a nuestras oraciones (Cf. Hebreos 11:1). No se desanimaron a pesar de la férrea oposición que enfrentaban, cuando además de la persecución en su contra, llevaron a la cárcel al apóstol Pedro. Todos se reunieron a orar. Sabían que habían creído en un Dios de poder. Depositaron toda su confianza en el Señor cuando todo parecía oscuro, cuando el panorama lucía ensombrecido.

Una mujer que edifica el hogar


Dios desea ayudarnos en el crecimiento en la relación de pareja


1.  Lectura Bíblica: Proverbios 14:1; 1 Pedro 3:3-6  

2. Meditación familiar:

Jamás podré olvidar al hombre que conocí en una Clínica de la ciudad, específicamente en la sala de espera de la Unidad de Cuidados Intensivos. A pocos metros de allí, la esposa de él y mi hijo adolescente, se debatían entre la vida y la muerte. Ese hecho nos unía a todos en ese lugar. “Si Dios salva a mi esposo cambiaré con ella. He descubierto que la amo.”, repetía. Él tardó veinte años en saber que la amaba, y sólo tomó conciencia cuando ella agonizaba. La mujer murió y él quedó sumido en la soledad y bajo la pesaba carga de una culpabilidad que reconocía. Fue necesario guiarle al amor del Padre celestial para que cesara su tristeza…

Los ídolos que destruyen a la familia


Dios no desea que haya ídolos en nuestra familia


1.  Lectura Bíblica: Éxodo 20:1-6  

2. Meditación familiar:

La noticia la publicaron en Inglaterra. Sheyla, una mujer de 42 años, se suicidó cuando perdió su equipo de fútbol favorito. No podía aceptar la derrota. “Creí que podrían llegar a la final del campeonato”, decía su carta de despedida.
Su esposo, Robert, contó que ella era seguidora de aquél cuadro futbolístico desde su adolescencia. “No se perdía siquiera un partido”, explicó.

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